domingo, 23 de enero de 2011

Adivinanzas






En una calle limpia
anda una niña a un compás
que camina hacia adelante
con sus ojitos atrás
Tijera
Salgo de la sala
voy a la cocina
y meneo la cola
como una gallina
Escoba
Vuela sin alas
silba sin boca
pega sin manos
y nadie lo toca
Viento
Hermanitos son,
uno va a misa
y el otro no
El vino y el vinagre
Horquetín, horquetín
a cada pasito
hace chilín
Espuela
Redondo, redondo
no tiene tapa
ni tiene fondo
Anillo
Fui por un caminito
encontré una dama
le preguntó su nombre
y me dijo Juana
Damajuana
Unas regaderas
más grandes que el sol
con que riega el campo
Dios nuestro Señor
Nubes
Cuando chiquitita
tiene dos puntitas
cuando grande
ya es redondita
Luna
Barbas tiene
y hombre no es
olas hace
y río no es
Trigal
Randa que randa
randadorita,
teje que teje
tejedorita
Araña
Tira el hilito
y grita el pajarito
Campana
Come el lomito
destila por el piquito
Pava
Una yegüita mora
con riendita en la cola
Aguja
Con el piquito
picotea
con la cola
tironea
Aguja
Animalito bermejo
costillas sobre el pellejo
Barril
Cuando me siento,
me estiro
cuando me paro,
me encojo
entro al fuego
y no me quemo
entro al agua
y no me mojo
Sombra
Verde como loro
bravo como toro
Ají
Pajarito volando
con las tripas colgando
Barrilete
Siempre quietas
siempre inquietas
durmiendo de día
de noche despiertas
Estrellas
Chiquitito
como ratón
guarda la casa
como león
Candado
Fui al mercado
compré un negrito;
y ya en mi casa
es coloradito
Carbón
Más largo que un pino
pesa menos que un comino
Humo
Tiene dientes y no come
tiene barbas
y no es hombre
Choclo
Me rascan el pupo
y me muero del gusto
La Guitarra
Vaquita hosca,
colita rosca
La espuela
Un caballito venado
sube a la loma
y recoge el ganado
El peine
Fui a una chacra,
compré una doncella
volví a mi casa
y lloré con ella
La Cebolla
Petisa negra
mano en cadera
La plancha
Una señoreca meca meca
rodilluda y panza chueca
La Guitarra
Una negrita guinea
que hace caquita y no mea
La pulga
Palito liso
cuando te veo
me atemorizo
La víbora
Para meter gustoso
para sacar penoso
La plata (dinero)

tomado de:
http://www.folkloredelnorte.com.ar/jadivina.htm

Juego: Gallinita ciega


Se forman los niños y en el centro se coloca el que hará de gallinita ciega, se le vendan los ojos y se dice:
- Gallinita ciega, ¿qué has perdido?
- Una aguja y un dedal (en la Cuesta del Totoral)
- ¿Qué estás haciendo?
- Jugando con los negritos.
- ¿Qué carne querés comer?
- ¿Carne de gente, o carne de gallina?
- Carne de gente.
- Bueno, date una vuelta y echáte a buscar
La gallinita ciega intenta pillar a cualquiera de los compañeros, siempre a ciegas y los otros niños intentarán despistarla pasando cerca, gritándole y tocándola. Al que lo atrapan hará de gallinita ciega
Otros diálogos que se utilizan son:
- Gallo ciego ¿qué has perdido?
- Una aguja y un dedal.
- ¿En dónde?
- En la Cuesta del Totoral.
- Yo te los he hallado y no te los voy a entregar
Nos dice Coluccio que su universalidad es reconocida y sus orígenes se remontan a ritos muy antiguos relacionados con adoraciones prehistóricas.
Tomado de:
 http://www.folkloredelnorte.com.ar/jgciega.htm

Cuento: El manzanito del jardín



Había una vez un osito a quien le gustaba mucho cuidar su jardín, regar las flores, cortar el césped; pero lo que más amaba era su arbolito de manzana. El lo había plantado cuando era apenas una ramita pequeña y débil. Lo cuidaba con mucho cariño y lo veía crecer y cambiar durante todo el año.
En primavera: cuando el sol comenzaba a calentar se llenaba de flores, hojas verdes y pajaritos que se mimaban, también en esta estación el osito se dedicaba a plantar semillitas en su jardín.
En verano: Cada florcita se convertía en una roja y deliciosa manzana. El arbolito se llenaba de hojas muy verdes y cuando el sol calentaba mucho, el osito se acostaba bajo su sombra a leer lindos cuentos y a dibujar.
En otoño: las hojitas del árbol se pintaban de amarillo, naranja y marrones. Cuando soplaba el viento las hojitas se caían y volaban por toda la vereda. Al osito le gustaba perseguirlas
En invierno: Hacía mucho frío, el manzanito ya no tenía hojitas y sus ramas se llenaban de nieve, a los pajaritos les costaba mucho conseguir alimento, por eso el osito les daba miguitas de pan y agua en un platito.
Y así pasaban los días, y el osito veía feliz como crecía y cambiaba su manzanito en cada estación del año, no se ponía triste de verlo desnudo sin sus hojitas porque sabía que pronto llegaría la primavera y se vestiría de lindas flores y hojitas nuevas.

Blanca nieves y los siete enanitos






En un lugar muy lejano, muy lejano vivía una hermosa muchacha que se llamaba Blancanieves. Su cara era muy dulce, su mirada angelical y su sonrisa iluminaba la oscuridad.
Blancanieves, vivía en un castillo con su madrastra, una mujer muy mala y vanidosa, que lo único que quería era ser la mujer más hermosa del reino. Todos los días preguntaba a su espejo mágico quién era la más bella del reino, y el espejo le contestaba:
- Tú eres la más hermosa de todas las mujeres del mundo, reina mía.
El tiempo fue pasando hasta que un día el espejo mágico contestó que la más bella del reino era Blancanieves. La reina, llena de furia y de rabia, ordenó a un cazador que llevase a Blancanieves al bosque y que la matara. Y cómo prueba traería su corazón en un cofre de plata. 
El cazador llevó a Blancanieves al bosque pero cuando allí llegaron, el cazador  sintió lástima de la joven y le aconsejó que se marchara muy lejos del castillo, llevando en el cofre el corazón de un jabalí. La muchacha así lo hizó y se adentró en las profundidades del bosque para alejarse.
Blancanieves, al verse sola, sintió mucho miedo porque tuvo que pasar la noche andando por la oscuridad del bosque. Al amanecer, descubrió una preciosa casita en medio del bosque. Entró sin pensarlo dos veces. Los muebles y objetos de la casita eran muy pequeños. Había siete platitos en la mesa, siete vasitos, y siete camitas en una habitación, dónde Blancanieves, después de juntarlas, se acostó quedando profundamente dormida durante todo el día.
Al atardecer, llegaron los dueños de la casa. Eran siete enanitos que trabajaban en unas minas cercanas. Se quedaron admirados al descubrir a Blancanieves y su radiante belleza. Ella, al despertar, les contó toda su triste historia y los enanitos la abrazaron y suplicaron a la muchacha que se quedase con ellos. Blancanieves aceptó y se quedó a vivir con ellos.
Eran felices. Muy felices. Cantaban, reían, bailaban y lo pasaban en grande.
Mientras tanto, en el castillo, la reina se puso otra vez muy furiosa al descubrir, a través de su espejo mágico, que Blancanieves todavía vivía y que aún era la más bella del reino. No podía soportar no ser la más bella del mundo, y sufría por ello.
Furiosa y vengativa, la cruel madrastra se disfrazó de una inocente viejecita y partió hacia la casita del bosque. Allí, cuando Blancanieves estaba sola, la malvada se acercó y haciéndose pasar por buena ofreció a la niña una manzana envenenada. Cuando Blancanieves dio el primer bocado, cayó
desmayada, para felicidad de la reina mala.
Por la tarde, cuando los enanitos volvieron del trabajo, encontraron a Blancanieves tendida en el suelo, pálida y quieta; creyeron que estaba muerta. Tristes, los enanitos construyeron una preciosa urna de cristal para que todos los animalitos del bosque pudiesen despedirse de Blancanieves.
Unos días después, apareció por allí un príncipe a lomos de un caballo. Y nada más contemplar a Blancanieves, quedó prendado de ella y de su belleza. Estuvo un rato admirándole y al despedirse la dió un beso en la mejilla, Blancanieves, como por arte de magia, volvió a la vida, pues el beso de amor que le había dado el príncipe rompió el hechizo de la malvada reina.
Blancanieves se casó con el príncipe y expulsaron a la cruel reina del palacio, y desde entonces todos pudieron vivir felices y sin temor a las maldades de la vieja mala.

Tomado de:
http://www.conmishijos.com/ocioencasa.canciones/categoria/canciones_de_animales